Linux·Open Source

Decálogo de motivos para usar software libre

Revisando mis trabajos de las asignaturas sobre TIC y educación de los últimos años de la carrera de pedagogía, he recuperado este documento y he pensado que podía ser interesante de compartir y mejorar. La tarea era elaborar un decálogo de motivos para usar software libre dirigido a la Consejería de educación de nuestra comunidad autónoma.

¿Qué más razones se os ocurren?

  • Sus productos son gratuitos o de bajo coste

Suelen estar disponibles para su descarga de forma gratuita en Internet, sin coste alguno. En caso de que tenga, éste es mucho más bajo que el que se pueda pagar por cualquier otro programa que no sea libre. Es cierto que el software libre no siempre es gratuito, ya que puede ser distribuido comercialmente, pero siempre resulta de menor coste que el software no libre. Esto supone un ahorro en el pago de licencias de software privado, y, por tanto, un menor coste para las instituciones educativas -cabe resaltar que el presupuesto de educación siempre suele ser el primer afectado cuando es necesario reducir alguno en el caso del estado español, España hoy en día tiene uno de los gastos públicos educativos más bajos de Europa-, que se puede dedicar a otras cuestiones más necesarias e ineludibles. Además, si se adquiere un programa con licencia privada, siempre existen costes de cuota y mantenimiento del producto. Con el software libre eso no se da, ya que se puede acceder sin ninguna restricción a las actualizaciones recientes del programa a un coste bajo o nulo. Por otro lado, al ser entidades educativas financiadas con dinero público, no se debería favorecer a unas empresas sobre otras al adquirir software. Esto da una ventaja importante sobre la competencia, ya que tanto el alumnado como el profesorado se forma para utilizar esos productos y no otros, y prefiere usarlos antes que los de la competencia, independientemente de su calidad. Con el software libre esta situación no se produce ya que cualquier empresa puede vender y comercializar servicios para software libre.

  • Estimula de forma permanente al alumnado

El software libre está abierto a la modificación constante, por lo que no se presenta el programa como un producto acabado, sino como algo susceptible de ir cambiando continuamente. Eso significa que el mismo alumnado, con los conocimientos necesarios, puede ser artífice de cambios en el software. Cualquiera, sabiendo lo esencial, puede adaptarlo a las necesidades de su localidad y puede participar de la construcción, adaptación y uso del programa. El uso de este tipo de productos proporciona la posibilidad de conocer y aprender cómo funcionan, y de investigar los procesos que se producen en ellos. Con el software libre enseñamos que aún hay retos y que las cosas siempre pueden mejorar. El alumnado puede aprender herramientas que son susceptibles de personalizar, incluyendo no sólo la capacidad de usarlas, sino también de crearlas y mejorarlas. Además, adoptan una visión más acorde con los tiempos que corren, en que los cambios son constantes; ven que el software también es dinámico. Enseñar mediante software libre es una manera de guiar al alumnado en la adquisición de la competencia básica de aprender a aprender, puesto que la enseñanza depende de los fundamentos y no de las herramientas, como sucede en el software privativo. Se aprende a crear una base de datos, a guardar un documento, a usar lenguaje HTML,…, todo ello formas genéricas de los comandos básicos en el uso de aplicaciones de un ordenador. En cambio, con software no libre, se aprende a utilizar determinados programas (por ejemplo: Microsoft Access, Microsoft Word, Microsoft Frontpage,…) para llevar a cabo esas operaciones básicas y se asocian irrevocablemente a ellas (se dice “vamos a hacer un powerpoint (haciendo referencia al Microsoft Powerpoint”, en vez de “una presentación colectiva”, por ejemplo). El problema surge cuando esos y esas estudiantes, por cualquier motivo, tienen que realizar esas operaciones con otro programa. En muchas ocasiones, se encuentran desorientados, porque aprendieron a manejar ese programa concreto y no a ejecutar la operación básica. No saben transferir esos conocimientos a otros programas con una estructura diferente.

  • Garantiza la libertad de expresión

El software es conocimiento, y se debe permitir difundir libremente, con el objeto de seguir ampliándolo. Aporta una visión de solidaridad social, en el sentido de compartir el conocimiento con los demás. Es accesible para todas las personas y no depende de ninguna empresa en particular. Con el software libre no obligamos a elegir al alumnado entre realizar copias ilegales del programa privado o adquirirlo de forma legal – por tanto, pagando un coste, frecuentemente elevado-. Se pueden realizar tantas copias como se quiera, así como utilizarlo en cualquier lugar a lo largo de la vida (casa, trabajo, clase,…) y con cualquier propósito, sin violar la ley. Enseña que la solidaridad y el compartir son actitudes socialmente positivas también en el mundo del software. El software libre permite escoger sin restricciones aquellas aplicaciones que son mejor para las necesidades y expectativas de las personas a las cuales se dirige. Si se pretende fomentar la libertad como valor fundamental, a transmitir a través del currículo escolar, no se debería imponer aquello que se ha establecido como estándar externo. Si se usan programas libres, el alumnado puede reproducir el mismo entorno de clase en cualquier otro ordenador. Y todo ello sin ningún problema de licencias, y sin costes extra. Y lo mismo para el profesorado, que lo puede poner a disposición de otros. De esta forma se pueden preparar paquetes integrados de software libre, disponibles mediante Internet, que incluyan la documentación y los programas usados. Así, si se desea, se podrá reproducir el mismo curso en cualquier otra parte del mundo.

  • Fomenta la cooperación entre las personas

El software libre permite ejecutar el programa con cualquier propósito, estudiarlo y modificarlo, copiarlo para compartirlo y mejorarlo, así como hacer públicas las mejoras. Esto significa que se hace fundamental el trabajo cooperativo entre las personas, valor que se quiere fomentar desde la escuela. Se enseña, a través del software libre, que cualquier persona puede aprender de otra y a la inversa. También se enseña que nadie es autosuficiente por sí solo y se requiere trabajar en equipo para crear productos realmente valiosos y enriquecedores. En el trabajo en equipo, el resultado no viene dado por la suma de las capacidades y actitudes de las personas que lo forman. Si se dan de forma adecuada las 5 C (complementariedad, coordinación, comunicación, confianza y compromiso), el aporte colectivo es mucho mayor que la suma de las aportaciones individuales. Con el software libre se fomenta un modelo cooperativo en que todas las personas que participan salen ganando; frente al privativo, donde gana la empresa que lo desarrolla y pierde quien lo adquiere, al tener que pagar por un producto cuya calidad es similar a la de su homólogo libre y además donde, si se descubre un error, no hay posibilidad de enmendarlo al momento (como máximo, se podrá comunicar a la empresa para que lo arregle en su próxima actualización). El modelo de desarrollo del software libre se basa en compartir el código fuente de los programas, y ello permite el progreso del software a través de la cooperación comunitaria. Una de las formas más útiles y frecuentes de cooperación en software libre son las traducciones de los programas, que se pueden hacer libremente sin entrar en conflicto con la licencia.

  • Proporcionan una elevada seguridad, transparencia y fiabilidad

Las investigaciones realizadas entorno al software libre – como, por ejemplo, la de Trend Micro– demuestra que éste es más seguro que el privado. Esto es debido a que mucha más gente controla el código fuente de los programas de software libre, por lo que puede reaccionar inmediatamente a las vulnerabilidades que detecte. Por tanto, los parches de seguridad aparecen prácticamente tan pronto como se detecta el problema, mientras que en el software privativo es el grupo desarrollador del programa el único que puede realizar los parches de seguridad, por lo que suelen tardar en aparecer mucho después de que se haya detectado un problema. Mientras que los programas privados mantienen fallos de seguridad que procuran mejorar en próximas versiones, en los libres se actualizan constantemente esos errores y de forma mucho más rápida. Al fin y al cabo, son muchos más ojos los que ven el código del software libre y lo pueden modificar que no los de los desarrolladores de las empresas tecnológicas privadas. Otro aspecto que dificulta que el software libre se vea afectado por virus y gusanos es el hecho de que dispone de gran diversidad de distribuciones, frente a la única distribución del producto de software privativo. Además, el software libre ya desarrolla tecnologías que puedan impedir futuras vulnerabilidades, actúa con previsión entorno a este tema. La transparencia del software libre es evidente, ya que en la mayoría de casos cualquier persona puede acceder al código fuente del programa, puede ver cómo funciona y cómo está creado, por lo que no oculta su código como en el caso de los programas privados. En cuanto a la fiabilidad, el software libre es de gran calidad, ya que se trabaja en cooperación para arreglar problemas y tiene buena reputación.

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